(Crónica de una separación temporal anunciada)
En estos momentos, un avión vuela rumbo a Pekín, y en el debe de estar Nazario, para seguir pasos nuevos, o ya dados. Irremediablemente, perdemos parte de nosotros mismos.
Esto no significa que el proyecto musical que vuela en nuestras manos, desaparezca del tirón, todo lo contrario, nos obliga a implicarnos más, a dar mejores canciones, para ofrecerlas al respetable.
Siguen en pie los proyectos, las ilusiones y el compañerismo musical del género amigo, unidos siempre por la dedicación que nos damos siempre a aquello que nos une, aunque sea la misma piedra o el mismo error, seguimos a una, en la distancia y en la cercanía de la habitación desastre del Opera Prima, donde volvemos a ser nosotros mismos, sin más, solo rock and roll, o no.
No sabemos cuanto tiempo de retiro espiritual reclutará a Nazario en la China comunista, ni si volverá, porque algunos nos quedamos en el camino sin comerlo ni beberlo. Lo importante, es que seguimos en esto y solo la providencia decidirá como y cuando nos volveremos a juntar y en que condiciones.
Pero por nuestra parte, seguimos aquí, haciendo canciones en el fin del mundo, para que a alguien, solamente a alguien, puedan servir de ayuda e inspiración.